Identidades Falsas, un riesgo empresarial

“En el 2020 la suplantación de identidad tuvo un alza del 409% solo en el territorio nacional, según afirmó la DIJIN, pero no es todo, la Central de Información Financiera, TransUnion, reportó que la suplantación de identidad digital en el mismo periodo creció en una tasa del 149% en el mundo, mismo fenómeno en el que Colombia alcanzó el 243%. ¿Qué está pasando y cuál es la solución?”

Lo que antes se podría considerar como inaudito, hoy en día cobra gran importancia y relevancia para toda la sociedad.

Hablar de suplantación de identidad, identidad falsa, identidad duplicada o miles de seudónimos que se encuentran en bases de datos que al final terminan siendo un “efectivo” fraude, es una completa amenaza para una persona natural y aún más para las organizaciones.

A pesar de ser un tema aquejante durante mucho tiempo, y que hoy en día se reconoce más, la alarma se prendió desde el 2019 cuándo la Superintendencia reportó un alza de 1.705 quejas por suplantación, lo que representó en dicho año un 122% de aumento en comparación al año 2018.

Hoy en día, la situación no mejora y lo que sí es cierto, es que este tema se convirtió en el foco regional después de la emergencia sanitaria a nivel mundial.

¿Por qué?

Con la pandemia enfrentada, muchos negocios acabaron su operación y por el contrario los emprendimiento digitales crecieron de manera exponencial y es justo ahí cuándo los ladrones aprovecharon para cometer muchos más fraudes cibernéticos (identidades digitales).

Ahora bien ¿Qué se le suma a dicho fenómeno?

La transformación o trascendencia del mundo digital en el actuar cotidiano ha dado paso para que las personas cada vez estén más sumergidas en él, cada uno de los procesos que antes debías llevar a cabo de manera presencial hoy en día los podrías encontrar a un “clic”.

A través de un computador, un móvil con internet o cualquier dispositivo digital se pueden llevar a cabo desde aplicaciones a vacantes de empleo, transacciones, solicitud de préstamos, compra o venta de productos o servicios, citas médicas y mucho más.

Pero ¿Qué hay de malo en ello?

Realmente podría decirse que nada, la evolución tecnológica es simultánea al desarrollo del mundo, pero por desgracia, así cómo se aumenta el uso de canales o plataformas digitales, también aumenta la delincuencia cibernética.

¡Hablemos de las redes sociales!

Estos canales se han convertido en toda un arma de doble filo para las personas, pues si bien estas pueden encargarse de hacer que subas como espuma, en cualquier momento podrían convertirse en todo un daño irreparable para el resto de tu vida.

¿Imaginas lo que le pasaría a una empresa con un ciberataque?

Según la PwC, en los últimos dos años las empresas a nivel mundial han sufrido el 47% de robo de identidad, estos ciberataques cada vez se hacen más habituales, además de ser una de la peores amenazas que afecta su desarrollo, crecimiento y por supuesto su reputación.

El trabajo que por muchos años pudo haber costado a una empresa el crear una imagen y una reputación de admirar, puede acabar en manos equivocadas y terminar de poner en peligro a la organización.

Los riesgos más grandes de los cuales podría sufrir una empresa son:

  • Suplantación de identidad digital: Se convierte hoy en día en uno de los más comunes, y es crear perfiles falsos, tomando abusivamente propiedad del dominio de la marca con el fin de aprovecharse de la reputación del que goza y sacar amplios beneficios.
  • Falsa identidad en procesos de Onboarding: En el momento muchas Fintech enfrentan problemas de robo de identidad en el proceso de Onboarding, esto porque para los criminales cibernéticos es una propuesta atractiva cuando las herramientas de autenticación y verificación son débiles.

  • Difusión de Información negativa: El riesgo queda en manos de terceros por medio de canales externos, dónde se difunde información negativa o se filtra información corporativa que atenta directamente contra la reputación de la marca, quitando credibilidad y confiabilidad.

Siendo así el panorama ¿Cómo mitigar el riesgo a una suplantación de identidad digital y no digital?

Lo primero y más importante que una empresa debe tener en cuenta para evitar un daño reputacional grave es:

  • Los colaboradores deberán actualizar sus claves periódicamente.
  • Integrar ingenieros que creen arquitecturas robustas para la transferencia de información entre APIs.
  • Hacer un seguimiento eventual y efectivo para mirar el escenario cibernético en el que se mueve la marca. (Cómo perciben las personas tu marca).

Es ahora importante saber cómo evitar tener falsas identidades en tu propia organización, para ello es necesario saber la diferencia entre la identificación y la autenticación.

Es muy fácil “identificarse” ante una empresa, es decir, una persona puede acercarse con papeles fraudulentos, nombres y datos personales duplicados y acomodarlo a la imagen que se percibe de manera física, pero ¿Eso realmente valida si esa persona es quien dice ser?

La respuesta es NO.

Es justo aquí cuándo un proceso robusto de “verificación” entra en juego, ya que es necesario contar con herramientas que ayuden a la validación real de la persona que se ve con los datos que presenta.

Toda empresa debe consultar la identidad, antecedentes, historial y estado legal actual de sus empleados, clientes y proveedores, para asegurar que toda la información suministrada sea real y así mitigar el riesgo a fraude por falsas identidades.

Cada una de las acciones mencionadas se llevan a cabo en Verifik, una API de validación de datos antifraude que ayudará a que tu empresa esté blindada de fraudes empresariales en todo momento.

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Alexandra Soto

Alexandra Soto